Por Alberto Taboada Jiménez
¿Qué nos espera si continuamos con los
modelos tradicionales de aprendizaje? Es una pregunta que nos lleva a
reflexionar sobre la labor que realizan los actores de la educación. Aquí, es
necesario hacer un diagnóstico del trabajo de los docentes con respecto a la
enseñanza y de los estudiantes con los procesos de aprendizaje que practican.
Es importante, dar una mirada al desempeño de la labor educativa en nuestras
escuelas reconociendo al aprendizaje tradicional y; por el contrario, incorporar
una buena praxis, la de promover el aprendizaje basado en el pensamiento para
el logro de saberes sólidos.
El
aprendizaje tradicional se caracteriza por el aspecto memorístico. Se evidencia
en las acciones que giran alrededor de los exámenes y sus resultados involucrando
a gestores, profesores y estudiantes en una carrera por un ranking de
calificaciones. Es así, que la prueba PISA 2018 (Programa Internacional para la
Evaluación de Estudiantes), el Perú subió 3 puntos en lectura, 7 puntos en
ciencia y 13 puntos en matemática, ocupando el puesto 64 de 77 países que
participan. En consecuencia, el país en estas pruebas internacionales no ha tenido
buenos resultados observables de forma significativa en las áreas comprendidas.
En realidad, existen muchas dimensiones
del problema, pero nos centraremos en resaltar aquellas comprendidas en las
sesiones de aprendizaje. Las presentaciones en Power Point suelen ser un muro
apilado de contenidos donde los profesores y estudiantes repiten como máquinas
lectoras lo allí escrito. Asimismo, las evaluaciones se realizan en
cuestionarios con preguntas de selección múltiple que convierte a los
estudiantes en autómatas respondiendo este tipo de pruebas. El ministerio de
educación y a los gestores educativos solo les interesa los resultados de las
pruebas nacionales e internacionales. En consecuencia, se tiene a estudiantes, que
cuando salen al trabajo van a ignorar las acciones profesionales, técnicas o
básicas o las realizarán torpemente; es decir, esto da como resultado que los
jóvenes estén destinados a ser seudotécnicos, o seudoprofesionales, destinados
a ocupar los puestos más bajos. (Peñaloza, 2003, p. 45)
Es
por ello, que el aprendizaje basado en el pensamiento propuesto por Swartz
(2018) propone cuatro aspectos: generar ideas (síntesis), clarificar ideas
(análisis), evaluar la razonabilidad de las ideas (evaluación) y el pensamiento
enfocado en acciones. En primer lugar, el proceso de generar ideas consiste en proponer
ideas nuevas, que permitan el desarrollo del pensamiento creativo. En segundo
lugar, la clarificación de ideas comprende los procesos de analizar ideas; tal
como, comparar/contrastar, clasificar, identificar las partes y el todo,
secuenciar en ranking y realizar argumentos. Después, la razonabilidad de las
ideas comprende evaluar la información básica, realizar inferencias. Por
último. para el pensamiento enfocado en acciones se considera al proceso de
tomas de decisiones y resolución de problemas.
En
síntesis, el texto ha expuesto las características resaltantes de aprendizaje
tradicional y el aprendizaje basado en el pensamiento. Se destaca que las
acciones del aprendizaje tradicional llevan al desarrollo del componente
cognitivo, exámenes para un ranking de calificación, uso de presentaciones
donde se convierten en repositorio de contenido que solo se repite. Esto
origina malos aprendizajes o ausencia de ellos. Por el contrario, con el
aprendizaje basado al pensamiento se busca promover la creatividad, el
análisis, la evaluación y el pensamiento enfocado en acciones. A partir de lo
explicado los actores de la educación tienen que innovar incorporando dentro de
las múltiples acciones de cambio al pensamiento basado en el pensamiento (TBL)
para efecto que generen buenos aprendizajes.
Referencias
Ministerio de
Educación (MINEDU, 2019). Evaluaciones de logros de aprendizajes Resultados
2019. Descargado de: http://umc.minedu.gob.pe/resultadosnacionales2019/
Swartz, R.
(2018). Pensar para aprender. Madrid,
España: Ediciones SM
Peñaloza, W. (2003).
Propósito de la educación. Lima, Perú: Fondo Editorial del Pedagógico San
Marcos.
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